I
Suena la campana. Su figura esculpida por el
ejercicio disciplinado baila sobre el ring. Su guardia baja y sube como
provocando al rival. Lanza uno y dos golpes, y el adversario retrocede. Desde
el primer minuto va al ataque, no da tregua, él quiere terminar cuanto antes la
pelea.
Jonathan Maicelo nació y creció en los Barracones del
Callao, una de las zonas más peligrosas y con mayor incidencia de drogadicción
en la capital, pero con él no iba ese asunto. Más bien ese escenario le sirvió
para tener la certeza de lo que no quería ser en la vida. “Lo que pasa es que
yo siempre he tenido personalidad, para mí no ha sido muy difícil alejarme de
las drogas a pesar de vivir en un barrio movido del Callao –nos cuenta–. Yo siempre lo he tenido claro, no porque me
haya sucedido a mí, sino viendo cómo la droga destruía a mis amigos”.





